18 de Octubre.
A Barcelona.
5:50: Robert me va a dejar a la estación y parte el tren desde Marseille a Montpellier, donde debo hacer el cambio para tomar el tren a Barcelona. Me voy leyendo Seda, el libro que me pasó la mamá para el viaje, y me lo leo rajada. Es triste, pero ambientado en Francia, asique entiendo un poco de los lugares y la situación. Se me acaba la lectura…
7:30: tomo el tren en Montpellier, destino Barcelona.
09:30: el tren donde voy se llena demasiado. Los franceses deciden tener paro de los trenes, y se sube gente rezagada de otros lugares y conexiones en Narbone, al sur de Francia. Gente parada, todos los asientos ocupados, seres bastante extraños, pero todo bien.
11:00: Pasamos la frontera francesa. Se sube la policía española pidiendo los pasaportes. Abro tranquilamente mi estuche donde guardo los pasajes y papeles importantes. Busco el pasaporte. No está el pasaporte. Policía sigue con el resto del vagón. Katie no encuentra el pasaporte. Reacción: mal genio. No lo puedo creer. Como tan idiota. Policía vuelve. “Me va a tener que acompañar señorita”. “¿Y tu pasaporte? ”…. Se me perdió parece.
La gente mira. Punto a favor: es policía español y yo hablo castellano. Le caigo bien parece, pero no me puede dejar entrar a España, obvio…. “Busca bien entre tus cosas”.
… es que ya busqué y no lo encuentro…. “Bueno, te tienes que bajar entonces”.
11:10: 200 pares de ojos miran como me bajo del vagón, porque no tengo papeles. Mi amigo policía me pide que lo acompañe, y que si encuentro el pasaporte me tomo el siguiente tren y me deja irme a Barcelona. Yo sé que si no está en el lugar donde lo busqué… no está en ninguna parte. No lo puedo creer, pero la situación es tan absurda, que, no me alcanzo a preocupar. Me hace entrar a una estación de policía, a una pieza especial y me dice que busque con tranquilidad. Yo pienso que para que, si no está, pero hago el amague, y cuando salgo de la pieza, me encuentro con la siguiente situación:
› 20 primos hermanos de Bin Ladem
› 10 negros, de esos negros que sólo se le ven los ojos, y el resto es una sola cosa demasiado oscura.
› 20 ecuatorianos extrañísimos, 1 venezolano, 1 colombiano, sudamericanos varios, y otros personajes que hablan idiomas raros.
› 1 argentina normal que vive en Francia con su pololo y que iba a España a ver a unos amigos y que tiene su visa pasada por un mes.
Y yo, la pendex que se le perdió el pasaporte.
Obviamente todos ilegales en Europa. Con llave, sin poder salir de la policía. En cana. Hacen expediente de cada uno. Yo… me hago mi propio expediente, porque no tienen como saber quien soy. Ilusamente le muestro la fotocopia de mi pasaporte. Policía amigo me encuentra más tierna todavía, y me dice que lo siente, pero que no sirve.
12:30: de vuelta a la frontera francesa en un tren. Todos obligados de ir sentados, en un mismo vagón, con 2 policías españoles cuidando. El trayecto dura como 5 minutos. Llegamos a la estación francesa, un pueblo que consiste en: la policía, la estación de trenes, un restaurant cerrado, y dos casas.
Todos en fila a esperar que nos llamen de a uno los policías franceses. Me hago la amable, los saludo en su idioma, y como junto con la argentina somos las únicas dos que tenemos cara de normales, nos quieren. Me llaman, y les explico. Me dicen “Bueno, vaya al consulado de su país y saque su pasaporte, eso es todo”. Me tratan bastante bien, echan la talla, y finalmente creo que también les produzco así como ternura.
Vuelvo a buscar mi mochila y los policías españoles me dicen: “Pero vuelve a España cuando recuperes tu pasaporte, que es bonito”. Me río y les digo que no estoy tan segura, que no es prioridad ahora porque quiero salir de ese pueblo y se ríen, e insisten en que vuelva.
1:00 PM: Voy a la estación de trenes, que está cerrada porque es hora de almuerzo, y abren a las 3 y media. A hacer hora con la argentina, que también es diseñadora y super simpática. Desde las 12 y media que Cristóbal está esperándome en Barcelona, y no tengo como avisarle que no voy a llegar nunca. Mal, eso muy mal.
1:30 PM: Llamo a Robert con los últimos minutos que me quedan en mi tarjeta de teléfono para decirle que no voy a llegar nunca a España por que el pasaporte, y nananí ninaná, y me recomienda que me vuelva a Bordeaux porque ahí debe haber consulado. Yo también creo que es lo mejor, pero se me acaban los minutos de la tarjeta y no tengo como avisarle a Gab que vuelvo. Todo cerrado. Obvio.
14:00: Los ecuatorianos van llegando de a uno a contarnos sus historias turbias. Una Ecuatoriana no es ecuatorianA, sino ecuatorianO. Se operó (con ganas, porque es Dolly Parton), y viaja por Europa “trabajando en la calle”. Otra señora que no sabe si está en Francia o en Italia y que qué moneda necesita para comprarse algo, otro ecuatoriano que nos pregunta si la torre de Pisa está en Paris, otro que va a hacer no sé que movida para volver a entrar a España y nos pregunta que si queremos hacer lo mismo, y así hasta las 3 y media que abren la caja y puedo preguntar si hay alguna manera de llegar a Bordeaux en el día. Suerte: sí.
15:47: Tomo el tren hasta Narbone, lugar donde tengo que tomar el tren a Bordeaux. A la chica argentina también le sirve el mismo pero se baja después, asique nos aliamos y nos vamos conversando con humor sobre nuestra aventura idiota.
17:35: Llego a Narbone. Tengo 15 minutos para comprar una tarjeta telefónica y llamar a Gab, avisarle a Robert, y ver si hay espacio en el tren a Bordeaux. Todo resulta, pero el teléfono de Gab está ocupado y no le puedo avisar para que por favor me pase a buscar a la estación, porque me dicen que el tren llega a las 10 y media y se me chupa. Le pido a Robert que le avise, y que si no puede irme a buscar, que me voy a ir a un hotel.
17:47: Tomo el tren a Bordeaux. Va vacío, excelente. Me acuerdo que hace demasiado rato que: quiero ir al baño, que tengo sed, que no como nada, no me fumo un cigarro. Voy al baño, me miro al espejo y estoy cerda, filo. Me acuerdo que tengo una botella con agua en mi bolso, bien. Me fijo y voy en un vagón para fumadores: me fumo un cigarro. Y el hambre, filo, no es tema, no hay hambre sino un retorcijón en la guata, asique trato de dormir, pero no puedo.
19:00: El vagón va casi vacío, pero un idiota que se sube en no sé que estación, decide ponerse justo al lado mío. Tomando cerveza, con olor a copete. Paso siguiente: empieza a conversar. Le entiendo, pero le digo para que se calle que no hablo francés porque soy chilena, y le importa un pito. Dale con la conversa y el olor a copete. Más encima tiene cara de depravado, es cerdo. Me paro del asiento y me corro a otro. Pongo mis cosas en el asiento de al lado para que nadie se siente y trato de dormir. Y…. Llega el idiota de nuevo. Si hay algo que no sé hacer todavía es mandar a la cresta en francés, entonces cuando se trata de sentar al lado mío, le digo que NO, y el da lo mismo. Se sienta en el asiento de adelante y me empieza a molestar y a decirme que le lleve su bolso, y no sé que, y mi mal genio ya es demasiado grande, y vuelvo a cambiarme de asiento, al frente de unos compadres que me dan tranquilidad y respiro…..
20:00: Pasa el señor que pide los boletos y le pregunto que a que hora llega el tren, porque me parece que el viaje es demasiado largo en relación a la distancia. “veintiuna treinta” me dice. Veintiuna treinta!!!!!!, un ahora antes de lo que me dicen en la estación, y eso significa que el idiota del vagón puede tener UNA hora para joderme en la estación de Bordeaux antes de que llegue Gab, si es que Robert lo llamó, y si es que me puede ir a buscar a la estación. Me urjo de nuevo. Rezo por que Gab esté enterado de mi vuelta, mientras el idiota del tren llama desde su portable a no sé quien y le va contando que viaja con una chilena, que se enojó con él, y se ríe, y todo el rato le quiero ir a pegar.
21:30: Llega el tren a Bordeaux. Rajo a buscar un teléfono. Excelente: están al lado de la policía. El jote del tren desaparece. Llamo a Gab y ya sabe que tiene que ir a buscarme. Todo bien, respiro y espero. Llamo a Robert. Incluso me río. Ya van 16 horas de viaje. Como tan lejos Barcelona!.
22:00: Llega Gab a la estación. Estoy feliz porque estoy sana y salva. Sebastián y Cristóbal son avisados del incidente. Vamos a comer me dice Gab, porque también tiene hambre. Lo invito de pura felicidad y agradecimiento por su gentil atención. De pronto llama Nadia, su polola. Hay reto yo creo, porque todo se vuelve más rápido y nos vamos, Gab a la casa de Nadia, yo me voy caminando hasta la casa de Gab, raja de cansada por el día. A dormir… Pero cuesta, porque estoy segura de que su casa hay unos ruidos muy raros. O la madera es muy vieja o el gnomo, o la madame que vivió acá el siglo pasado, pero mucho ruido en la noche (siempre). En fin….
19 de Octubre
Papá Gab me ayuda a averiguar si hay consulado de Chile en Bordeaux. Suerte, hay.
Vamos a hacer la declaración de la pérdida a la policía y a sacarme la foto para el pasaporte (salgo gueña). No alcanzo a ir al Consulado por que cierra a las 12, pero voy el lunes, y ya me dijeron que me lo sacan acá. Bien. 250 francos sale la gracia. 25 lucas… la mitad de las zapatillas que me quiero comprar!. Filo, filo, filo. Todo podría haber sido peor, pero no lo fue. Teniendo el pasaporte me quiero averiguar para ir a Londres, antes de que haga demasiado frío.
Tuesday, March 20, 2007
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4 comments:
a) Excelente memoria.
b) Transcripción de un diario de vida.
c) Ninguna de las anteriores.
En cualquier caso, más que una anécdota, toda una historia.
Me imagino que esto no es un recuerdo, sino una transcripción de lo que escribiste hace como 6 años...
En todo caso, por qué ahora?
Que heavy la calma con que te lo tomaste... yo en esas situaciones me pongo hiper urgido e idiota. Probablemente los pacos me habrían "retenido"... por mi cara de úlcera estomacal.
Por otro lado una de las gracias de viajar es que te pasen cosas asi, para despues poder contarlas en el blog.
pucha perdón por la tardanza.
Durante este mes leer y escribir blogs ha estado como en última prioridad, pero ya estoy aquí.
Gueta:
antes de que existieran los blogs, tenía carpetas (y sigo teniendo en verdad) llenas de textos.
//
Eusebio:
porque como dice mi blog... travel without move. Lei eso y me fui directo a ese viaje. Me pareció divertido publicar esa anécdota no mas.
Ricardo:
tengo varias historias de viaje. Onda ene. Olvidos de pasajes, y otros... como diría mi amigo FranK: "histoires de blonde". Me rio no más...
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